frecuencia anímica DESEO
acción viva
Parte de la serie LATIRSINCRÓNICO
Obra producida en el marco de la residencia de performance del Centre de Creació Casa d’Artistes, Es FAR Cultural
Menorca (España), 2025.
Curaduría: Marina E.G. y Cristian P.Coll
Fotos: Es FAR Cultural
Registro vídeo: Cristian P.Coll y Júlia Sales
Diseño y construcción equipo de sonorización: dinamo DIY espai
Esta pieza de performance explora las pulsaciones cardíacas a partir de la experimentación anímica, abriendo una ventana hacia la frecuencia de las emociones. Desde la vulnerabilidad extrema se hace visible lo invisible, permitiendo escuchar el ritmo de los sentimientos y sentir las vibraciones provocadas por los movimientos internos del Ser.
¿Cómo suena EL DESEO a través del órgano corazón? ¿Cómo suena el sentimiento humano? A partir de estos cuestionamientos se desarrolla esta obra sonora y de performance donde vivencias y estados anímicos que provocan DESEO, vividas en un entorno privado, serán expuestas en público. Este proyecto, o esta vivencia total, apunta al desafío artivista de hacer público lo privado. Se trabajará estéticamente el sentimiento enmarcado en un sitio específico con las condiciones y detonantes necesarios para exponer(nos) íntimamente a la realidad vivida.
Se busca hibridizar las corporalidades, deshacer y diluir los constructos de género mediante el sonido de dos corazones que albergan (y desafían) dos constructos sociales distintos: “mujer” y “hombre”. ¿Podemos distinguir alguna diferencia entre cómo suena el órgano corazón de una corporalidad construida socialmente como mujer y una corporalidad construida socialmente como hombre? ¿Hay distinciones sonoras / biológicas? Más allá del espectro de “lo humano”, ¿qué frecuencias compartimos con otros seres?
La exploración profunda de nuestros ritmos internos (cardíacos) además requiere de la hibridez de disciplinas como la biología y la cardiología, el arte sonoro, la instalación, el bioarte y la performance. La investigación y propuesta sensorial-estética se lleva a cabo como realidad íntima que se comparte en un contexto público. Este compartir posibilita replantearse colectivamente algunos constructos sociales que han conformado nuestra idea y vivencia jerárquica como humanos. A través de la potencia de la vulnerabilidad y permeabilidad de los ritmos de nuestro sistema corporal, orquestados por el corazón, buscamos experienciar en comunidad nuestra capacidad compartida de ser seres sensibles y sintientes.