pluriversos de poesía radical | exposición individual en la QuNA, Caguas (Puerto Rico)
exposición individual de foto performance y vídeo performance en la QuNa galería. Caguas (Puerto Rico).
Pluriversos de poesía radical llega a La QuNa como una activación performática que cruza cuerpo, palabra, rito y territorio.
El dúo Marina Barsy Janer x Isil Sol Vil habita el espacio desde la performance como práctica de cuidado, resistencia y amor subversivo. A través de gestos, materia viva y vibración colectiva, la exposición convoca múltiples mundos posibles donde semilla, raíz y cuerpo dialogan con la memoria, el paisaje y la fragilidad de nuestro tiempo.
Una invitación a presenciar el arte como acontecimiento vivo, donde lo íntimo se vuelve político y lo poético, urgente.
La QuNa galería es un espacio dedicado al arte contemporáneo. Presentamos obra de artistas locales e internacionales y exploramos temas relacionados con el Caribe global: sus culturas, sus identidades, territorios y diásporas. Nuestra galería también es un lugar de encuentro que busca fomentar el diálogo entre la comunidad y la cultura.
Curaduría: Quintín Rivera Toro y Nasheli Juliana Ortiz González
La residencia artística desarrollada por Marina Barsy Janer x Isil Sol Vil en La QuNa se concibe como un ecosistema vivo donde materia, cuerpo y territorio se entrelazan. La performance site-specific no se presenta como un evento aislado, sino como un proceso continuo de acumulación, desgaste, cuidado y transformación activado por el contexto y la experiencia del lugar.
La instalación reúne restos vegetales, tierra, algas secas, raíces, semillas y recipientes industriales reutilizados, organizados en arquitecturas precarias de sostén. Estos materiales operan como agentes activos de una ecología relacional: materia en tránsito que funciona como archivo vivo y cuerpo extendido. Cada elemento porta memorias de escasez, resistencia y supervivencia cotidiana.
El cuerpo humano no ocupa un lugar central ni jerárquico, sino que se integra a una red de interdependencias entre lo humano y lo más-que-humano. La performance emerge desde una escucha atenta a los ritmos del espacio: sus flujos, grietas y tensiones, activando el lugar como un organismo vivo, capaz de agotarse y regenerarse.
La obra se sostiene en una poética del cuidado radical y el amor subversivo. Cuidar no es un gesto apacible, sino una práctica de riesgo, fricción y responsabilidad. Acciones de contacto, máscaras y objetos activan una atención profunda hacia la fragilidad compartida, proponiendo el cuidado como forma de resistencia íntima y colectiva.
La performance se despliega en múltiples temporalidades. Los restos, registros y huellas no clausuran la experiencia, sino que permanecen abiertos a nuevas lecturas y reactivaciones, entendiendo el registro como extensión del gesto performativo.
La residencia en La QuNa configura así un Pluriverso de poesía radical: un espacio donde coexisten mundos posibles y se imaginan futuros no extractivos. La obra propone una ética de la atención y una política del afecto que invita a repensar nuestra relación con el territorio, las cuerpas y las formas de vida que nos sostienen.
Nasheli Juliana Ortiz González
En el siglo pasado, desde comienzo del arte contemporáneo en 1945, fuimos testigos de un grupo especial de artistas que cargaron una antorcha muy compleja: la de explorar la interioridad de ser humano con los límites de la piel. Recordemos la crudeza de lo teatros con animales muertos, de los Accionistas de Viena, quienes buscaban liberar a las personas de los terrores de la guerra con estas imágenes; la tierna automutilación de Gina Pane, quien invitaba a sus más allegados amigos y familiares, para compartir en silencio y con mucha paciencia pequeñas cortaduras de su propia piel; o la espectacular crucifixión de Chris Burden sobre un carro Volkswagen acelerado a todo dar, con tal de resaltar el poder de la televisión comparándolo con un castigo humano. Son solo unos pocos ejemplos del postulado filosófico de que al presenciar lo abyecto, lo terrible y lo crudo, desde un lugar seguro, como espectador y en consentimiento, existe una liberación del espíritu, una sanación al sufrimiento humano.
La cuerpa, como hoy podemos nombrarla, funge como instrumento directo, y a la vez metafórico, para medir el dolor existencial. En un mundo mediático total y abrumadoramente caótico, la cuerpa es el instrumento de observación directa más preciso, con el cual accedemos, a través de los sentidos, hasta dónde podemos llegar, ya sea trabajando, fiestando o simplemente caminando. La cuerpa nos deja saber hasta donde podemos llegar.
Ahora, en este primer cuarto de siglo XXI, presenciamos la obra de Marina Barsy Janer x Isil Sol Vil, artistas que podríamos pensar buscan formas de indisolubilizarse una en la otra, sanar a quien presencie sus rituales balance, su lluvia poderosa simbolismos, de movimientos sigilosos y de sus «pluriversos de poesía radical» en la performance. Proponen paz, con una sostenida fuente de acciones sobre la estética humana, cual a pesar de lo convulso de una sociedad global en perenne crisis, demuestran que el Planeta Tierra sigue siendo un lugar colmado de hermosura, belleza y naturaleza sobrecogedora.
Quintín Rivera Toro